La reciente decisión de la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal representa un golpe significativo para la expresidenta de Argentina, Cristina Kirchner. En esta sentencia, los jueces Daniel Petrone y Diego Barroetaveña tomaron la determinación de reabrir dos casos de alto perfil con implicaciones políticas y judiciales: Hotesur-Los Sauces y el Memorándum con Irán, ambos en los que Cristina Kirchner era una figura central.
La revocación de los sobreseimientos previos en estos casos implica que se llevarán a cabo juicios orales, lo que plantea una situación legal compleja para la exmandataria y otros 32 imputados. Los jueces de Casación argumentaron que la base de sustentación de los sobreseimientos anteriores era insuficiente, ya que se basaban en la incorporación de elementos novedosos que, según su criterio, debían haberse presentado después de la elevación a juicio y no como una reevaluación de pruebas ya existentes durante la instrucción.
El juez Petrone, quien encabezó la votación, destacó en su resolución la importancia de no vulnerar el debido proceso y señaló que la excepción para no realizar un juicio no debe ser aplicada de manera arbitraria. Además, se refirió a su propia decisión en el caso “Dólar Futuro”, en el cual falló a favor de Cristina Kirchner y otros implicados, y contrastó esa situación con la presente, donde consideró que los elementos presentados no eran suficientes para justificar el sobreseimiento.
Un punto crucial en esta decisión fue la situación de Florencia Kirchner, la hija de los expresidentes. Los jueces determinaron que Florencia no debe ser acusada debido a su inculpabilidad en el momento de la constitución de la asociación bajo investigación. Argumentaron que la asociación se había formado cuando era una niña y que, al momento de su ingreso, las operaciones objetadas ya estaban consolidadas. Destacaron su falta de experiencia política, cargos y preparación empresarial, y consideraron que prolongar el proceso sería injustificado.
